La ciudad es, en principio, el espacio territorial que concentra un núcleo poblacional. Es importante entender y configurar la misma como el medio en el que cohabitan las personas confluyendo con las actividades económicas y sociales que hacen del entorno un todo. Máxime en el caso de Rivas. Por tanto, hay que empezar a entender la herramienta de planificación urbana de una manera transversal, alejándonos del concepto exclusivo y a veces excluyente de desarrollo urbanístico y venta de suelo sin más, para confluir con el resto de políticas locales y estudiar cómo y de qué manera la ordenación urbana y de la actividad económica puede aportar al resto, a la globalidad.

El desarrollo urbano puede llevarse a cabo de muy diversas formas en función de la proyección que se quiera dar al mismo. Es imposible entender la ciudad y la construcción de la misma sino planteamos previamente el debate del ‘lugar’ al que queremos llegar. El entorno urbano son sus gentes, sus animales, su medio ambiente y ecosistema, su actividad económica, productiva y social, sus recursos y necesidades y en definitiva todo su presente, pero fundamentalmente, su futuro. Aquello que vamos a comprometer para generaciones venideras.

Planteamos una apuesta clara y sin ambages sobre lo que entiende por desarrollo urbano en nuestra ciudad y a dónde quiere llegar y poner sobre la mesa una propuesta de desarrollo sostenible real en todas sus vertientes, urbanística, medioambiental, económica y social.

Todas las propuestas políticas aplicables deben hoy más que nunca, ser plenamente conscientes de la situación económica y social que atraviesa este país, del marco y momento histórico en que vivimos y ser replanteadas en torno a ello también. No para ‘salir de la misma’ sino para dejar de depender de ciertas prácticas que pudieran hacernos regresar a lo mismo una vez superada la coyuntura actual. Enmarcarse pues en un proyecto global asequible, cuyo objetivo principal sea mejorar la calidad de vida de la ciudadanía y otorgarle los medios para su sostenibilidad en el tiempo.

 ¿Qué ciudad queremos?

Las brutales políticas a nivel global de austericidio económico y social sin reversión de beneficios para la ciudadanía y en donde las demandas y necesidades de sus habitantes han dejado de ser el eje central de construcción en los modelos de ciudad, se ha convertido en nuestro día a día. Podemos afirmar que estas medidas de austeridad, casi siempre de recorte social, han contribuido a agravar aún más la situación, a convertir el sistema en un círculo vicioso y a hacernos cada vez más dependientes del ‘establishment’ político y económico neoliberal y de las ‘viejas formas’.

Es en la política local y en el municipalismo donde puede, no sólo ponerse freno a esa deriva, sino sentar las bases para configurar un modelo ciudadano que suponga una estrategia urbana integral frente a todo ello ahora y en adelante. Rivas es en sí misma, gracias a las políticas desarrolladas por sus gentes en el municipio, un lugar en el que se ha configurado una forma de vivir y entender la ciudad que hace viable y posible hacer efectivo este planteamiento.

Los proyectos faraónicos y megalómanos de ciudad son difícilmente sostenibles y es el camino del que debemos huir. Debemos proponer ya un modelo que limite el crecimiento vertiginoso, no planificado y hacia ninguna parte. No sólo es el momento temporal, sino que tenemos y contamos con la base y los pilares para ello. Conservar, afianzar y potenciar lo que se tiene. Rivas debe ser un municipio vanguardista y un modelo en políticas de desarrollo urbano que generen un equilibrio entre la demandas ciudadanas y el uso adecuado, seguro y sostenible de sus recursos, basando esta legislatura en la regeneración urbana y no en la base del crecimiento urbanístico. El objetivo: más ciudad en la ciudad.

El instrumento con la capacidad para generar la ciudad que queremos, es en gran medida el de planificación urbana y ordenación del territorio como pieza clave también del desarrollo económico y social.

El crecimiento de Rivas como ciudad no puede depender del crecimiento urbanístico. Una ciudad crece en muchos ámbitos: en sus comunicaciones, con redes que potencien su interacción con otras ciudades y núcleos urbanos, el apoyo para el aumento y solidez de su actividad económica y productiva, así como logística, y la mejora fundamental de sus redes de transporte.

Marco de mínimos

  • Uso eficiente del suelo. Desarrollo urbanístico alejado del crecimiento sin control. Adecuación de los instrumentos de control y planificación de los usos del suelo y la ordenación urbana. Trabajo transversal de todos los agentes implicados a la hora de desarrollar y modificar los instrumentos: ciudadanía, movilidad, medio ambiente, seguridad ciudadana, etc.
  • La ciudad debe en un tiempo ‘crecer hacia dentro’, fortalecerse y madurar urbanísticamente hablando. Promocionar el crecimiento interno. Evitar el consumo excesivo e innecesario de suelos. No tiene que estar urbanizado cada centímetro del territorio.
  • Impulsar y priorizar el Plan de rehabilitación, mejora y mantenimiento de viales y espacios públicos.
  • Conjugar la estructura territorial del municipio (‘a lo largo’), con la necesaria proximidad que debemos construir entre unos puntos y otros: Enlazar puntos de desarrollo urbano creando, rehabilitando y mejorando núcleos suburbanos (parques, rotondas, plazas) que den continuidad interna a la ciudad y fijar la prioridad absoluta de políticas de transporte urbano colectivo (red de transporte interna) e individual medioambientalmente sostenibles (mejora, rehabilitación y ampliación de tramos de carril bici).
  • Finalizar y dar consistencia a barrios nuevos sin comenzar otros al mismo tiempo, es decir, temporalizar y establecer fases para el municipio en su construcción. Centrar nuestros esfuerzos en consolidar las zonas creadas antes de comenzar otras. Estudiar en cada caso la necesidad y viabilidad de dar comienzo a nuevos barrios sin haber finalizado los que están en marcha. Estas actuaciones se decidirán mediante la participación ciudadana, mediante asambleas de barrio cuyas decisiones sean vinculantes.
  • Se fomentará un tipo de urbanismo que fomente las relaciones sociales y la participación vecinal
  • Apostar y potenciar soluciones de aparcamiento colectivo dando a la ciudadanía peatonal mayores espacios (prioridad peatonal).
  • Potenciar y ampliar el espacio verde que hemos creado en nuestro municipio. Rehabilitar las reforestaciones efectuadas (paraje Arroyo de los Migueles y Parque Regional del Sureste) así como los accesos y enlaces urbanos a estas áreas de esparcimiento. Apostar y consolidar más espacios verdes urbanos (consolidando también sistemas colectivos de jardinería, huertos urbanos, etc).
  • Abrir también la política urbanística a la participación ciudadana al igual que en otros ámbitos municipales. Creación del Consejo de Desarrollo Urbano o Consejo de Planeamiento urbanístico y Vivienda como el espacio para intercambiar propuestas y coordinar la actividad institucional y ciudadana.
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